Cáceres remonta su historia a la era del Paleolítico Superior, con la Cueva de Maltravieso, descubierta en 1.951, situada en el lugar llamado el "Calerizo", al sur del casco urbano de la población actual; en dicha cueva (de unos 130 m. de longitud) unas pinturas paleolíticas de manos, nos hablan de unos cacereños que vivieron hace más de 20.000 años. Otras grutas conocidas son la del Conejar, explorada en 1.917 por el profesor Ismael del Pan, el cual afirmó haber hallado huesos de mamíferos y utensilios decorados y sin decorar de época Neolítica, y por último, Las Cavernas de Santa Ana. En el área ocupada por el actual barrio monumental cacereño, se ha afirmado que (en parte) sirvió de asiento a un castro celtibérico. Incluso existe una nueva hipótesis que sitúa en tal lugar a Castra Servilia, hasta el momento no localizada, la cual pudo tomar su nombre del pretor Quinto Servilio Cepión, quien en lucha contra los Lusitanos llegó hasta estas tierras, explanando la calzada, conocida con el nombre de Via Lata.
Por esta calzada llegaron también las legiones romanas de Cecilio Metelo, en son de guerra, contra Sertorio, fundando entre el 79 y 78 a. de C. un campamento de invierno, Castra Caecilia, en el sitio llamado hoy Cáceres "El Viejo", en la carretera que lleva a Torrejón el rubio.
En el año 34 a. de JC el procónsul romano Cayo Norbano Flaco creó la amurallada colonia Norva Caesarina (en la actual la parte de la ciudad que se conoce como recinto monumental) que se convierte en un asentamiento importante de la Vía de la Plata.
Son muy pocos los vestigios que se conservan de culturas posteriores; a pesar de existir numerosos y variados restos arqueológicos visigodos que acreditan la presencia de este pueblo en la Alta Extremadura. Todo ello ha llevado a los investigadores a creer en un gran abandono de la ciudad de Cáceres hasta el siglo XII en que los almohades reconstruyeron la totalidad de las fortificaciones. Los almohades construyen sus murallas sirviéndose de los basamentos de la muralla romana, cuyo trazado más o menos, siguieron, levantando gruesos muros de tapial sobre aquellos, dándole a la villa aspecto de fortaleza y llamándola Hizn Qäzrix.
En 1.166 y por un corto periodo de tiempo se interrumpe la dominación agarena sobre Cáceres, pues un aventurero cristiano, Geraldo Sempavor, se apoderó de ella.
Después de pasar a manos almohades nuevamente fue reconquistada gracias al esfuerzo de Fernando II de León (año 1.169). Pero, no muy interesado por el mantenimiento de una posición de costosa defensa, declinó ésta en un grupo de caballeros que, el 1 de Agosto de 1.170, se constituyeron en orden militar bajo la denominación de FRATRES DE CÁCERES, tomando por patrón a Santiago y por emblema una espada. Pero en 1.173 vuelven los almohades a apoderarse de la población.
Tras una larga serie de asedios, iniciados en 1.218, el 23 de Abril de 1.229, día de San Jorge, el ejército de Alfonso IX de León, con la ayuda de tropas castellanas y extranjeras, conquistaron definitivamente Cáceres, dándole carta de poblamiento e impone la castellanización de su nombre (Qäzrix = Cáceres), obtuvo un fuero muy liberal; los vecinos elegían doce regidores para gobernar el municipio. La conquista definitiva motivó que el 16 de Abril de 1.548 el Concejo de Cáceres dispusiera que la villa celebrara en ese día la fiesta de su patrono, San Jorge, (en la actualidad se sigue respetando el patrón de la ciudad y la fecha de celebración).
Cáceres, en un principio se fue poblando con miembros de la clase media alta de los reinos de Castilla, León, Asturias y Galicia. Se dividieron en dos bandos, los leoneses y castellanos que se fueron designando con los nombres del lugar en que fueron habitando, de arriba y de abajo, ocupando los barrios que más tarde se denominaron de San Mateo y de Santa María, respectivamente. Entre ellos se distribuyeron los puestos del Concejo y aniquilaban la villa con sus luchas, hasta el punto de que a veces combatían de torre a torre y de casa a casa.
De esta manera, la clase dominante realiza una arquitectura señorial, de grandes palacios a los que siguen los menos nobles, que deberán conformarse con la construcción de bellas fachadas, para continuar con privilegiados enterramientos realizados en el interior de los distintos templos cacereños.
Al final del siglo XV fue el principio del florecimiento cacereño. El 20 de Marzo de 1.475, los Reyes Católicos promulgaban una Real Cédula dando gracias a la villa de Cáceres por haber alzado pendones por ellos, aunque este apoyo no debió ser unánime de toda la población. Isabel la Católica vino a Cáceres el 28 de Mayo de 1.477, hospedándose en el palacio de los Golfines de Abajo, propiedad de Sancho de Paredes Golfín. Poco más de un mes, después de su llegada, el 30 de Junio de 1.477, ante la Puerta Nueva (actualmente Arco de la Estrella), rodeada de todo su séquito y todo el vecindario de la villa, colocando su mano derecha sobre el misal que de rodillas le presentó Hernado Mogollón, juró guardar la villa, así como sus fueros, privilegios y libertades.
Unos días después, el 9 de Julio, dictó una serie de Ordenanzas para la pacificación de la villa y represión de sus dos bandos en las que se daban normas sobre la construcción de las casas, entre ellas estaban la de rebajar las torres hasta la altura del tejado de la vivienda y la de tapiar las tronera y saeteras para que no se pudiera combatir desde ellas. La única excepción, y como privilegio, le fue concedida a su leal partidario el capitán Diego de Cáceres Ovando, al que le autorizó a tener una torre en la casa que se había empezado a construir en torno a 1.466 y que se encuentra situada en la plaza de San Mateo, que es la que se conoce actualmente con el nombre de Torre de las Cigüeñas, (el cumplimiento de estas ordenanzas dan a Cáceres su aspecto característico de palacios con torres desmochadas).
La separación de Portugal de la corona española (1.640) provocó la decadencia económica de la ciudad. Los cacereños, en los siglos XV y XVI, cruzaron en número considerable el océano Atlántico para llegar al nuevo mundo en calidad de descubridores, soldados, religiosos, hombres de letras, agricultores... Nombres como: García de Holguín, Juan Cano de Saavedra, Lorenzo de Aldana, Francisco de Garay y Perálvarez Holguín, entre otros dejaron una profunda huella en el continente americano. A éstos les siguieron los pasos en el siglo XVII y XVIII casi un centenar de cacereños que ocuparían gran variedad de profesiones y trabajos. Pocos regresaron a su Cáceres natal, pero aquellos que lo hicieron trajeron riquezas, que utilizaron para levantar sus palacios o casas solariegas o para mejorar las que la familia ya poesía. Un ejemplo claro de palacio construido con las riquezas traídas del Nuevo Mundo, lo tenemos en el Palacio de los Toledo-Moctezuma, reformado al más puro estilo renacentista con oro mejicano a finales del siglo XVI por los descendientes (Juan Cano Moctezuma), de la princesa Azteca Isabel de Moctezuma y su esposo Juan Cano Saavedra.
Constituida en capital provincial de la Alta Extremadura (1.822 y 1.833), las guerras civiles del s. XIX la afectaron poco: tan sólo cabe destacar la entrada en ella de la expedición Carlista del general Gómez (1.836).
Para más informacion sobre la historia de cáceres pinchar en los siguientes enlaces:
http://www.ayto-caceres.es/ciudad/historia/index.asp
http://www.cacerespatrimonio.com/
http://es.geocities.com/maltravieso/historia.htm
http://www.inedito.com/caceres/res.html
http://www.marevalo.net/caceres/historia.html